Jimena Cadranel

“Para mí la clave es conectarse desde lo amoroso”

Si hay algo que Jimena sabe es estar en movimiento. Tanto desde su profesión como desde sus hobbies experimenta, juega y une sus emociones con el cuerpo. Hoy está estudiando una tecnicatura en tiempo libre y recreación y, como si fuera poco, lleva adelante varios proyectos de la mano del grupo musical Bocha. Uno de ellos consta de hacer encuentros musicales y recreativos para chicos con Inmunodeficiencias Primarias y, tal como expresa a lo largo de la nota, es un modo de ayudar a transitar la enfermedad de otra manera, con alegría y música.

¿Cómo surge tu relación con el movimiento y la música?

Yo me dedico a las técnicas psico-corporales que es una disciplina que vincula el cuerpo con las emociones, por eso trabajo mucho con la expresión corporal. Como quería seguir avanzando un poco sobre esta temática, ahora estoy estudiando una tecnicatura de Tiempo Libre y Recreación – así se llama-, y creo que desde que empecé a estudiarla me cambió mucho la mirada de la vida y de mi profesión. Trabajo coordinando grupos de jóvenes, niños y niñas y adultos. Utilizo distintas herramientas, algunas vinculadas al juego, otras más relacionadas con expresiones artísticas. Si bien hay varios tipos de recreación, hoy en día me siento más representada por la recreación educativa, creo que es una gran herramienta para tranformar y transformarnos. Volver a jugar es un flash, es como volver a conectarse con recuerdos y memorias propias. Porque el juego es eso, el tiempo real, el aquí y ahora que te conecta con cosas que en la vida cotidiana los adultos perdemos un poco.

¿Cuándo comienza tu vínculo con BOCHA?

Aproximadamente hace 10 años. Con ellos nos conocimos en un taller de percusión de Alejandro Oliva y en un momento se armó esta banda en la que tocamos todos. A raíz de esto se fueron abriendo puertas, y hoy tenemos dos proyectos fuertes que venimos trabajando hace casi nueve años. Uno es Música en Movimiento., que es un espacio de experimentación corporal con música en vivo que hacemos con encuentros cada dos meses. Los músicos improvisan y la gente se viene a mover y expresar. En este proyecto yo coordino el movimiento, pero es una invitación a conectarse con el cuerpo, con otras personas, con la música. Y por otro lado me convocó la mamá de una amiga para el proyecto de chicos con IDP (Inmunodeficiencias primarias). Liliana Bezrodnik -la mama de mi amiga- es médica y trabajó mucho en el Hospital de Niños. Siempre estuvo generando espacios para niños y niñas con inmunodeficiencias primarias y hacia encuentros a fin de año para compartir con sus familias y los médicos. Una vez ella escribió un cuento que hablaba de este tema y a partir de ese momento nos convocó a la banda para tocar en esos eventos. Es decir que desde su cuento se empieza a trabajar para difundir las IDP desde un lugar diferente, como también poder hacer intervenciones recreativas para los chicos. De todo esto también nació un disco con seis canciones sobre las IDP.

¿Cómo fue el proceso de creación de las letras del disco?

Fuimos trabajando las letras de la mano de Liliana, para ir viendo qué iba y qué no. Además tuvimos un coach -Agustín Flores Muñoz- que nos guió en el proceso creativo para escribir las letras. Todo fue inspirado en el cuento que había escrito Liliana, ella nos fue acompañando y BOCHA le puso música. Yo toqué mucho tiempo con la banda, pero en este momento estoy jugando más el rol de coordinación de movimiento. La realización del disco fue bancada por una fundación de Estados Unidos con la que trabaja Liliana y que fue creada por padres de chicos que fallecieron de IDP. De ahí salieron los fondos para poder llevar a cabo la realización del disco que hoy se puede escuchar en inglés y en español gratuitamente en Bandcamp. A veces nos llegan fotos de chicos de otras partes del mundo con el disco en la mano y no la podemos creer. Para nosotros fue una experiencia hermosa.

¿Cómo es la relación que se genera en esos encuentros?

La verdad es que los pibes son lo más. Tengo mucho recuerdo de las expresiones de sus caras, de esos momentos en que conectamos desde las miradas, los abrazos. Al trabajar tanto lo corporal siempre me quedan presentes sus expresiones. Y con las familias se da un encuentro de mucha disponibilidad para con nosotros, mucho agradecimiento y emoción. Los encuentros de fin de año son de mucha catarsis porque están todos, los médicos, las familias, los chicos. Es una mezcla de emociones en que ves a todos pasando del llanto al baile, del baile a la risa y así. La idea es compartir un encuentro desde lo que cada uno está viviendo.

Aunque tu profesión está vinculada a trabajar con diferentes cuerpos y poblaciones, cada una tiene su particularidad. ¿Qué sentiste al empezar este proyecto?

Siempre estoy en contacto con personas y la verdad es que -por suerte- puedo trabajar desde quien soy en todo lo que hago. Para mí la clave es conectarse desde lo amoroso. Es algo que muchas veces se piensa como “cursi” pero cuando uno puede conectarse otras personas desde el amor, cambia todo. También estoy muy agradecida de poder hacer esto con gente que quiero, poder compartirlo con amigos es re lindo porque también somos nuestro propio sostén. Creo que hay un lugar en el que todos somos humanos y me gusta trabajar desde ahí, desde darnos la mano, mirarnos, abrazarnos, estar en contacto. Creo que la música nos conecta a todos a través de su magia.